9 TEVBE

  • 9:1

    Rechazo de Dios y de Su Mensajero a los politeístas con los que hicisteis un tratado.

  • 9:2

    Así pues, viajad por la Tierra (libremente) durante cuatro meses y sabed que no podéis humillar a Dios y que Dios es Quien humillará a los que no creen.

  • 9:3

    Anuncio de Dios y de Su Mensajero para la gente en el día de la gran peregrinación: «Dios y Su Mensajero rechazan a los politeístas. Si os arrepentís será mejor para vosotros, pero si dais la espalda, sabed que vosotros no podéis humillar a Dios.» E informa a quienes no creen que tendrán un castigo doloroso,

  • 9:4

    excepto aquellos de los politeístas con quienes hicisteis un pacto y luego no han violado nada de él ni han apoyado a nadie contra vosotros. Así pues, cumplid con el pacto que tengáis con ellos hasta su término. En verdad, Dios ama a quienes son temerosos.

  • 9:5

    Y, cuando los meses sagrados hayan concluido, matad a los politeístas donde quiera que los encontréis. Apresadles, sitiadles, acechadles en cada recodo, pero si se arrepienten y hacen la oración y entregan el impuesto religioso, dejadles paso libre. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.

  • 9:6

    Y si uno de los politeístas te pide asilo, ofréceselo hasta que oiga la palabra de Dios y luego hazle llegar a un lugar seguro para él. Eso es porque son un pueblo que no sabe.

  • 9:7

    ¿Cómo podrían tener los politeístas un pacto con Dios y Su Mensajero, excepto aquellos con los que pactasteis junto a la Mezquita Sagrada? Mientras ellos cumplan con vosotros, nosotros cumplid con ellos. En verdad, Dios ama a quienes son temerosos.

  • 9:8

    ¿Cómo? Si cuando os vencen no respetan pacto ni acuerdo alguno. Tratan de complaceros con sus bocas, pero sus corazones os rechazan y la mayoría de ellos son transgresores.

  • 9:9

    Han vendido las señales de Dios por poco precio y apartado a la gente de Su camino. ¡Qué malo es lo que han hecho!

  • 9:10

    No respetan pacto ni acuerdo con un creyente. ¡Ellos son los transgresores!

  • 9:11

    Pero si se arrepienten y hacen la oración y entregan el impuesto religioso serán vuestros hermanos en la creencia. Nosotros explicamos detalladamente las señales para un pueblo que sabe.

  • 9:12

    Pero si rompen sus promesas después de haberse comprometido e insultan vuestra creencia, combatid a los dirigentes de la incredulidad. En verdad, para ellos no existen promesas. Quizás así desistan.

  • 9:13

    ¿No combatiréis contra gentes que rompen sus promesas, que pretenden expulsar al Mensajero y que inician las hostilidades contra vosotros? ¿Vais a temerles? Dios tiene más derecho a que le temáis si sois creyentes.

  • 9:14

    ¡Combatidles! Dios les castigará con vuestras manos y les avergonzará y a vosotros os auxiliará contra ellos, curará los pechos de la gente creyente

  • 9:15

    y eliminará la ira de sus corazones. Dios acepta el arrepentimiento de quien Él quiere. Dios todo lo conoce, es sabio.

  • 9:16

    ¿O pensasteis que seríais perdonados antes de que Dios supiera quién de vosotros ha combatido y no ha tomado por confidente a nadie más que a Dios y a Su Mensajero y a los creyentes? Dios está bien informado de lo que hacéis.

  • 9:17

    No corresponde a los politeístas la reparación de las mezquitas de Dios, cuando ellos mismos dan testimonio de su propia incredulidad. Ellos mismos han invalidado sus obras y estarán en el Fuego eternamente.

  • 9:18

    En verdad, quien debe reparar las mezquitas de Dios es quien cree en Dios y en el Último Día y hace la oración y da el impuesto religioso y sólo teme a Dios. Puede que así ellos sean guiados.

  • 9:19

    ¿Acaso el que suministréis agua a los peregrinos y la reparación de la Mezquita Sagrada es equiparable a quien cree en Dios y en el Último Día y combate en la senda de Dios? No son iguales ante Dios y Dios no guía a la gente opresora.

  • 9:20

    Quienes creyeron y emigraron y combatieron por la causa de Dios con sus bienes y sus personas poseen un grado mayor ante Dios y ellos son los triunfadores.

  • 9:21

    Su Señor les anuncia una misericordia que de Él procede, satisfacción y Jardines en los que disfrutarán de delicias eternas.

  • 9:22

    En ellos estarán para siempre, eternamente. En verdad, Dios dispone junto a Sí de una recompensa inmensa.

  • 9:23

    ¡Oh, los que sois creyentes! No toméis a vuestros padres y hermanos por amigos si prefieren la incredulidad a la fe y quienes de vosotros les tomen por amigos, esos serán (también) opresores.

  • 9:24

    Di: «Si vuestros padres y vuestros hijos, vuestros hermanos, vuestras esposas, vuestro clan, los bienes que habéis obtenido, los negocios por cuyos beneficios teméis y las casas que os satisfacen, os son más queridos que Dios y Su Mensajero y que el esfuerzo por Su causa, entonces aguardad hasta que Dios emita Su veredicto, pues Dios no guía a la gente transgresora.»

  • 9:25

    En verdad, Dios os ha auxiliado en numerosos lugares y (especialmente) el día de Hunayn, cuando vuestro gran número os llenó de alegría. Pero no os benefició en nada y la tierra se os hizo estrecha a pesar de su amplitud y, en ese momento, volvisteis la espalda para huir.

  • 9:26

    Entonces Dios hizo que descendiera Su calma sobre Su Mensajero y los creyentes e hizo descender ejércitos que vosotros no veíais y castigó a los que no creían. Esa es la recompensa de los que no creen.

  • 9:27

    Luego, tras ello, Dios aceptará el arrepentimiento de quien Él quiera. Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.

  • 9:28

    ¡Oh, los que creéis! En verdad, los idólatras son impuros. ¡Que no se acerquen a la Mezquita Sagrada después de este año! Y si teméis la pobreza, Dios os enriquecerá con Su favor si Él quiere. En verdad, Dios todo lo conoce, es sabio.

  • 9:29

    Combatid a quienes, de aquellos a los que les fue dada la Escritura [Sagrada], no creen en Dios ni en el Último Día y no prohíben lo que Dios y Su Mensajero han prohibido, ni practican la religión de la Verdad, hasta que paguen sus impuestos con su propia mano y con humildad.

  • 9:30

    Los judíos dicen: «Uzair es el hijo de Dios» y los cristianos dicen: «El Mesías es el hijo de Dios.» Eso es lo que dicen con sus bocas. Imitan lo que dijeron anteriormente los que no creían. ¡Que Dios les maldiga por sus mentiras!

  • 9:31

    Han tomado a sus doctores de la ley y a sus sacerdotes por sus señores en lugar de Dios, así como al Mesías hijo de María, a pesar de que se les ordenó que adoraran solamente al Dios Uno. No hay otro dios excepto Él. ¡Glorificado sea por encima de lo que Le asocian!

  • 9:32

    Quisieran apagar la luz de Dios con sus bocas, pero Dios no quiere sino que Su luz brille plenamente, aunque moleste a los que no creen.

  • 9:33

    Él es Quien ha enviado a Su Mensajero con la guía y con la religión de la Verdad para que prevalezca sobre todas las otras creencias religiosas, aunque moleste a los que no creen.

  • 9:34

    ¡Oh, los que creéis! En verdad, muchos de los doctores de la ley y de los sacerdotes se comen, sin derecho, los bienes de la gente y les apartan del camino de Dios. Y, a quienes atesoran el oro y la plata y no los gastan por la causa de Dios, anúnciales un castigo doloroso

  • 9:35

    el día en que (esos metales) sean calentados en el fuego del Infierno y se marquen con ellos sus frentes, sus costados y sus espaldas. «¡Esto era lo que atesorabais para vuestras almas! ¡Saboread pues lo que atesorasteis!»

  • 9:36

    En verdad, el número de meses para Dios es de doce. Es así en la Escritura de Dios desde el día en que creó los cielos y la Tierra. De ellos, cuatro son sagrados. Esa es la religión establecida. Así pues, no os oprimáis durante ellos a vosotros mismos y combatid contra todos los idólatras igual que ellos combaten contra todos vosotros y sabed que Dios está con quienes son temerosos.

  • 9:37

    En verdad, trasladar la inviolabilidad de un mes a otro es un incremento en la idolatría con el que se extravían los politeístas. Lo declaran lícito un año y lo sacralizan otro año, para que coincida con el número de meses que Dios ha declarado sagrados, haciendo lícito lo que Dios ha considerado inviolable. Sus malos actos les parecen bellos, pero Dios no guía a la gente que oculta la Verdad.

  • 9:38

    ¡Oh, los que creéis! ¡Qué sucede con vosotros! Cuando se os dice: ¡Salid a combatir por la causa de Dios! os quedáis pegados al suelo. ¿Acaso os satisface más la vida mundanal que la otra? Pues el disfrute de la vida mundanal comparado con el de la otra es muy poca cosa.

  • 9:39

    Si no salís a combatir Él os castigará con un castigo doloroso y os cambiará por un pueblo diferente sin que e causéis ningún perjuicio. Dios tiene poder sobre todas las cosas.

  • 9:40

    Si no le auxiliáis ya Dios le auxilió cuando le hicieron salir los que no tenían fe y era el segundo de dos y ambos estaban en la cueva y le dijo a su compañero: «No estés triste, en verdad, Dios está con nosotros.» Y Dios hizo descender Su calma sobre él y le ayudó con ejércitos que vosotros no visteis y puso la palabra de los que no son creyentes en la posición más baja, pues la palabra de Dios es la más elevada y Dios es poderoso, sabio.

  • 9:41

    ¡Salid a la batalla, ligeros o pesados, y combatid con vuestros bienes y vuestras personas por la causa de Dios. Eso es mejor para vosotros. Si supierais...

  • 9:42

    Si hubiera sido una ganancia asequible o un viaje corto seguramente te habrían seguido, pero les pareció una gran distancia. Jurarán por Dios: «Si hubiéramos podido, habríamos ido contigo.» Se destruyen ellos mismos y Dios sabe que son unos mentirosos.

  • 9:43

    ¡Que Dios te perdone! ¿Por qué les diste permiso antes de que te quedase claro quiénes eran sinceros y supieses quiénes eran los mentirosos?

  • 9:44

    Quienes creen en Dios y en el Último Día no te pedirán que les excuses de combatir con sus bienes y sus personas y Dios conoce a los que temen disgustarle.

  • 9:45

    En verdad, te piden que les excuses aquellos que no creen en Dios ni en el Último Día, que tienen dudas en sus corazones y sus dudas les hacen ser reluctantes.

  • 9:46

    Si hubiesen querido salir seguramente habrían realizado algunos preparativos para ello, pero a Dios le pareció desaconsejable enviarles y les hizo permanecer y se les dijo: «¡Quedaos sentados con los que se quedan!»

  • 9:47

    Si hubieran ido con vosotros sólo os habrían ocasionado más problemas, difundiendo rumores y buscando causar sedición y entre vosotros algunos les habrían escuchado. Dios conoce bien a los opresores.

  • 9:48

    Ya anteriormente quisieron crear problemas y confundir las cosas para ti, hasta que vino la Verdad y se evidenció la orden de Dios, a despecho de ellos.

  • 9:49

    Entre ellos hay quien dice: «Dispénsame y no me hagas pecar.» ¿Acaso no han caído ya en el pecado? En verdad, el Infierno rodea a los que no tienen fe.

  • 9:50

    Si te sucede algo bueno se entristecen, pero si te aflige alguna dificultad dicen: «Nosotros ya habíamos tomado nuestras precauciones anteriormente.» y se alejan llenos de alegría.

  • 9:51

    Di: «No nos aflige excepto aquello que Dios tiene escrito para nosotros. Él es nuestro amigo y protector.» Así pues, que los creyentes confíen en Dios.

  • 9:52

    Di: «¿Qué podéis esperar que nos suceda sino una de las dos cosas buenas? Mientras que nosotros esperamos que Dios os aflija con un castigo que venga directamente de Él o a través de nuestras manos. Así pues, ¡Esperad! ¡Que nosotros también esperaremos con vosotros!»

  • 9:53

    Di: «¡Gastad (en limosnas) de grado o a la fuerza! No os será aceptado. En verdad, sois una gente transgresora.»

  • 9:54

    No hay nada que impida que lo que gastan sea aceptado, excepto que ellos no creen en Dios ni en Su Mensajero, que no acuden a la oración excepto con pereza y que no gastan en limosnas excepto a disgusto.

  • 9:55

    No dejes pues que sus riquezas ni sus hijos te impresionen. En verdad, Dios quiere castigarles por medio de ello en la vida mundanal y que sus almas partan sin que ellos tengan fe.

  • 9:56

    Juran por Dios que son de los vuestros, pero no son de los vuestros sino que son gente que os teme.

  • 9:57

    Si pudieran encontrar un refugio o una gruta o un agujero en el que meterse, se arrojarían a él a toda prisa.

  • 9:58

    Algunos de ellos te censuran por las limosnas. Si se les da de ellas están satisfechos, pero si no se les da de ellas se enfadan.

  • 9:59

    Mejor habría sido si hubieran estado satisfechos con lo que Dios y Su Mensajero les dieron y hubieran dicho: «Dios es suficiente para nosotros. Dios nos otorgará Su favor y también Su Mensajero. Nuestros deseos se dirigen a Él.»

  • 9:60

    En verdad, las limosnas son para los pobres y los necesitados, para los encargados de recaudarlas y para aquellos cuyos corazones se quiere atraer, para liberar esclavos, para los endeudados, para la causa de Dios y para el viajero. Es una disposición obligatoria procedente de Dios y Dios todo lo conoce, es sabio.

  • 9:61

    Entre ellos hay quienes molestan al Profeta diciendo: «Es una oreja.» Di: «Es una buena oreja para vosotros. Tiene fe en Dios y confía en los creyentes y es una misericordia para aquellos de vosotros que tenéis fe.» Y para quienes molestan al Profeta hay un castigo doloroso.

  • 9:62

    Os juran por Dios para satisfaceros, pero Dios y Su Mensajero tienen más derecho a que ellos les satisfagan, si es que son creyentes.

  • 9:63

    ¿Acaso no saben que el fuego del Infierno en el que estarán eternamente es para quienes se oponen a Dios y a Su Mensajero? ¡Esa es la gran desgracia!

  • 9:64

    Los hipócritas temen que descienda para ellos un capítulo que les informe de lo que hay en sus corazones. Di: «Burlaos, que, en verdad, Dios hará que se manifieste aquello que os atemoriza.»

  • 9:65

    Y si les preguntas, seguramente que dirán: «Nos divertíamos y jugábamos.» Di: «¿Os burlabais de Dios, de Sus señales y de Su Mensajero?

  • 9:66

    No os excuséis, pues habéis descreído después de haber creído.» Si perdonamos a un grupo de vosotros castigaremos a otro, porque han sido pecadores.

  • 9:67

    Los hipócritas, y las hipócritas son tal para cual, ordenan lo que está mal y prohíben lo que está bien y aprietan sus puños. Se olvidaron de Dios así que Él se olvidó de ellos. En verdad, los hipócritas son los transgresores.

  • 9:68

    Dios ha prometido a los hipócritas y a las hipócritas y a los que no creen, el fuego del Infierno, en el que estarán eternamente. Eso es suficiente para ellos y Dios les maldice. Tendrán un castigo permanente.

  • 9:69

    (Hipócritas) sois como los que os precedieron. Eran más fuertes que vosotros y poseían más bienes e hijos y disfrutaron de su parte. Disfrutad vosotros de la vuestra como disfrutaron los que os precedieron de la suya. Os habéis dado a la frivolidad como ellos se dieron a la frivolidad. Ellos arruinaron sus obras en esta vida y en la otra y ellos son los perdedores.

  • 9:70

    ¿Acaso no llegó a ellos la noticia de quienes les precedieron: los pueblos de Noé, de Ad, de Tamud, el pueblo de Abraham y la gente de Madyan y de las ciudades que fueron vueltas del revés? Vinieron a ellos sus Mensajeros con las pruebas claras. No fue Dios quien les oprimió sino que fueron ellos mismos quienes se oprimieron.

  • 9:71

    Y los creyentes y las creyentes son amigos y protectores los unos de los otros. Ordenan lo que es bueno y prohíben lo que es malo y hacen la oración, dan el impuesto religioso y obedecen a Dios y a Su Mensajero. Es con ellos con quien Dios será misericordioso. En verdad, Dios es poderoso, sabio.

  • 9:72

    Dios ha prometido a los creyentes y a las creyentes Jardines de cuyas profundidades brotan los ríos, en los que estarán eternamente y moradas agradables en los Jardines del Edén. Pero obtener la satisfacción de Dios es algo más grande. ¡Ése es el triunfo inmenso!

  • 9:73

    ¡Oh, Profeta! Combate a los que no creen y a los hipócritas y sé severo con ellos. Su refugio será el Infierno. ¡Qué mal destino!

  • 9:74

    Juran por Dios que no dijeron, pero sí que dijeron, palabras propias de no creyentes y dejaron de creer después de haber aceptado el Islam. Ansiaron lo que no pudieron conseguir y su único reproche es que Dios y Su Mensajero les enriquecieron con Su favor. Así pues, si se arrepintiesen sería mejor para ellos. Pero si dan la espalda Dios les castigará con un castigo doloroso en esta vida y en la otra y no tendrán en la Tierra quien les proteja ni quien les auxilie.

  • 9:75

    Y, entre ellos, algunos acordaron con Dios: «Si nos otorga Su favor, daremos limosnas y seremos virtuosos.»

  • 9:76

    Pero cuando Él les otorga algo de Su favor son avariciosos de ello y dan la espalda y se desentienden.

  • 9:77

    Eso causará la hipocresía en sus corazones hasta el día en que se encuentren con Él por haber faltado al acuerdo que hicieron con Dios y por haber sido mentirosos.

  • 9:78

    ¿Acaso no sabían que Dios conoce sus secretos y sus conversaciones privadas y que Dios conoce lo que está oculto a los sentidos?

  • 9:79

    Dios se burlará de quienes critican a los creyentes que dan limosnas voluntariamente y se burlan de quienes apenas encuentran algo que dar. Y tendrán un castigo doloroso.

  • 9:80

    Puedes pedir perdón por ellos o no pedir perdón por ellos, pero aunque pidas perdón por ellos setenta veces Dios no les perdonará. Eso es por no haber creído en Dios ni en Su Mensajero. Y Dios no guía a la gente transgresora.

  • 9:81

    Quienes se quedaron atrás tras la partida del Mensajero se alegraron de quedarse y de haberse opuesto a él, pues les repugnaba la idea de combatir con sus bienes y sus personas por la causa de Dios y dijeron: «No salgáis con este calor.» Di: «El Fuego del Infierno es más abrasador.» Si entendieran...

  • 9:82

    Así pues, que rían poco y lloren mucho en recompensa por lo que han hecho y han obtenido.

  • 9:83

    Y si Dios hace regresar a ti a un grupo de ellos y te piden permiso para salir a luchar contigo, di: «No saldréis conmigo jamás, ni combatiréis conmigo a los enemigos. En verdad, estuvisteis satisfechos de quedaros la primera vez, así que quedaos con los que se quedan.

  • 9:84

    Y no reces jamás por ninguno de ellos cuando mueran, ni visites sus tumbas, ya que ellos no creyeron en Dios ni en Su Mensajero y murieron siendo transgresores.

  • 9:85

    Y que no te impresionen sus riquezas y sus hijos, porque, en verdad, Dios quiere con ello castigarles en esta vida y que sus almas les abandonen mientras aun son de los que no creen.

  • 9:86

    Y cuando desciende un capítulo (diciendo): «¡Creed en Dios y combatid junto a Su Mensajero!» los poderosos de entre ellos te piden permiso y dicen: «Deja que seamos de los que se quedan.»

  • 9:87

    Están satisfechos de quedarse con los que se quedan atrás. Sus corazones están sellados y no entienden.

  • 9:88

    Pero el Mensajero y los que creyeron con él combaten con sus bienes y con sus personas y para ellos serán las cosas buenas y ellos serán los triunfadores.

  • 9:89

    Dios ha preparado para ellos Jardines de cuyas profundidades brotan los arroyos, en los que estarán eternamente. Ese es el triunfo inmenso.

  • 9:90

    Y algunos beduinos que se excusan vienen a que se les de permiso, pero los que mintieron a Dios y a Su Mensajero se quedan sentados. Los que de ellos no creen pronto padecerán un castigo doloroso.

  • 9:91

    No hay razón para ir contra los débiles, ni los enfermos, ni quienes no disponen de medios, ni contra los que obran bien, siempre que alberguen buenos deseos para Dios y Su Mensajero. Y Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.

  • 9:92

    Ni tampoco contra aquellos a quienes, cuando vinieron a ti para que les proporcionases monturas, les dijiste: «No encuentro monturas para vosotros» y se dieron la vuelta con los ojos llenos de lagrimas de la tristeza por no encontrar medios,

  • 9:93

    pero sí contra aquellos que te piden permiso siendo ricos. Están satisfechos de estar con los que se quedan atrás. Dios selló sus corazones, así que ellos no saben.

  • 9:94

    Os ofrecerán sus excusas cuando regreséis a ellos. Di: «No os excuséis. Nunca os creeremos, pues Dios nos ha informado sobre vosotros. Y Dios y Su Mensajero ven vuestros actos. Luego, seréis devueltos al Conocedor de lo oculto y lo manifiesto y Él os informará de lo que hacíais.»

  • 9:95

    Pronto os jurarán por Dios, cuando volváis a ellos, para que cambiéis de opinión sobre ellos. ¡Apartaos de ellos! Verdaderamente, son malvados y pecadores y su morada será el Infierno, recompensa por lo que obtuvieron con su comportamiento.

  • 9:96

    Os jurarán para que estéis a bien con ellos, pero, aunque les aceptéis, en verdad, Dios no acepta a la gente transgresora.

  • 9:97

    Los beduinos son los que menos creen, los más hipócritas y los más propensos a ignorar las leyes que Dios hizo descender sobre Su Mensajero. Y Dios todo lo conoce, es sabio.

  • 9:98

    Y, entre los beduinos, hay quienes consideran un perjuicio económico lo que gastan y desean que os suceda algo malo. ¡Que algo malo les suceda a ellos! Y Dios todo lo oye, todo lo sabe.

  • 9:99

    Y, entre los beduinos, hay quienes creen en Dios y en el Último Día y consideran lo que gastan y las bendiciones que piden para el Mensajero medios para obtener mayor cercanía a Dios. ¿Acaso no son para ellos un medio de obtener cercanía? Dios les hará entrar en Su misericordia. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.

  • 9:100

    De la vanguardia de los primeros emigrantes y auxiliares y de quienes les siguieron en hacer el bien Dios está satisfecho y ellos están satisfechos de Él. Y Él les ha preparado Jardines de cuyas profundidades brotan los ríos, en los que estarán eternamente. ¡Ése es el triunfo grandioso!

  • 9:101

    Y entre los beduinos que están alrededor vuestro y también entre la gente de Medina hay hipócritas que practican la hipocresía con asiduidad. Tú no les conoces pero Nosotros es conocemos. Pronto les castigaremos dos veces. Luego serán destinados a un castigo inmenso.

  • 9:102

    Y otros, que reconocen sus pecados, han mezclado actos buenos y otros malos. Puede que Dios acepte su arrepentimiento. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.

  • 9:103

    Toma de sus riquezas una limosna para limpiarles y purificarles por medio de ella y reza por ellos. En verdad, tu oración es una tranquilidad para ellos. Y Dios todo lo oye, todo lo sabe.

  • 9:104

    ¿Acaso no saben que Dios es Quien acepta el arrepentimiento de Sus siervos y Quien toma la limosna y que Dios es el Perdonador, el Misericordiosísimo con los creyentes?

  • 9:105

    Y di: «Haced lo que queráis, que Dios verá vuestras obras, y también Su Mensajero y los creyentes. Y pronto seréis llevados hacia el Conocedor de lo oculto y lo manifiesto y Él os informará de lo que hacíais.»

  • 9:106

    Otros estarán a la espera de lo que Dios ordene: que les castigue o que les perdone. Y Dios todo lo conoce, es sabio.

  • 9:107

    Y quienes hicieron una mezquita para hacer daño y para ocultar la verdad, para crear división entre los creyentes y servir de refugio a quienes combatieron anteriormente a Dios y a Su Mensajero, con seguridad, jurarán: «Sólo queríamos el bien» pero Dios es testigo de que ellos mienten.

  • 9:108

    ¡No asistas a ella jamás! Una mezquita fundada sobre el temor de Dios desde el primer día tiene más derecho a que asistas a ella. En ella hay hombres que aman purificarse y Dios ama a los que se purifican.

  • 9:109

    ¿Quién es mejor? ¿Quien ha fundado su edificio sobre el temor de Dios y Su satisfacción o quien ha fundado su edificio al borde de un precipicio a punto de desmoronarse y que le arrastrará al fuego del Infierno? Y Dios no guía a la gente opresora.

  • 9:110

    El edificio que han construido no cesará de inquietar sus corazones hasta que sus corazones se despedacen. Y Dios todo lo conoce, es sabio.

  • 9:111

    En verdad, Dios ha comprado a los creyentes sus personas y sus bienes porque para ellos es el Jardín. Combaten por la causa de Dios y matan y son matados. Es un compromiso cierto que Él ha asumido en la Torá, el Evangelio y el Corán. Y ¿Quién es más leal a sus pactos que Dios? ¡Alegraos de la beneficiosa transacción que habéis realizado! ¡Eso sí que es el triunfo grandioso!

  • 9:112

    [Los creyentes son] Los que se arrepienten, los que adoran a Dios, los que Le alaban, los que viajan a las mezquitas, los que se inclinan ante Dios, los que se prosternan ante Él, los que ordenan el bien y prohíben el mal y los que protegen las leyes de Dios. ¡Anuncia la buena nueva a los creyentes!

  • 9:113

    No es apropiado que el Profeta y los creyentes pidan el perdón para los idólatras, aunque sean sus parientes cercanos, después de habérseles explicado claramente que ellos son gente destinada al Infierno.

  • 9:114

    El perdón que Abraham pidió para su padre no fue sino en cumplimiento de una promesa que le había hecho, pero cuando le quedó claro que él era enemigo de Dios se apartó de él. En verdad, Abraham era piadoso, tolerante.

  • 9:115

    Y Dios no extravía a un pueblo después de haberle guiado sin antes explicarle claramente aquello que debe temer y evitar. En verdad, Dios conoce todas las cosas.

  • 9:116

    En verdad, a Dios pertenece el gobierno de los cielos y la Tierra. Él da la vida y la muerte y no tenéis aparte de Dios ni amigo ni protector ni quien pueda auxiliaros.

  • 9:117

    Ciertamente, Dios se ha vuelto con misericordia hacia el Mensajero y los emigrantes y los auxiliares que le siguieron a la hora de la dificultad, después de que los corazones de un grupo de ellos estuviesen a punto de desviarse, y les ha perdonado. En verdad, Él es para ellos compasivo, misericordiosísimo.

  • 9:118

    Y hacia los tres que se quedaron, hasta que la Tierra, con toda su amplitud, se les hizo estrecha y sus propias almas se angustiaron y supieron que no podrían refugiarse de Dios excepto en Él mismo. Luego, Él se volvió a ellos con misericordia para que pudiesen arrepentirse. En verdad, Dios es Quien acepta el arrepentimiento, el Misericordiosísimo con los creyentes.

  • 9:119

    ¡Oh, los que creéis! ¡Sed temerosos de Dios y estad con los sinceros!

  • 9:120

    No es adecuado para la gente de Medina y para los beduinos que hay alrededor de ellos que se queden atrás del Mensajero de Dios, ni preferirse a ellos mismos antes que a él, ya que no sufrirán sed ni cansancio ni hambre en la senda de Dios. Ni darán ningún paso que irrite a los que no son creyentes, ni soportarán golpe alguno de sus enemigos sin que sea consignado para ellos como una buena obra. En verdad, Dios no deja que se pierda la recompensa de los que hacen el bien.

  • 9:121

    Y no realizarán gasto alguno, sea poco o mucho, ni cruzarán valle alguno sin que quede escrito para ellos y Dios les recompense por ello como lo mejor que han hecho.

  • 9:122

    No es adecuado que todos los creyentes salgan de expedición. ¿Por qué no viajan algunos de cada grupo para ser instruidos en la religión y que amonesten a los suyos cuando regresen a ellos y así, quizás, sean temerosos?

  • 9:123

    ¡Oh, los que creéis! Combatid a los incrédulos que tenéis en vuestra vecindad. Y que os encuentren firmes y duros y sabed que Dios está con quienes son temerosos.

  • 9:124

    Y, cuando se hace descender un capítulo, hay entre ellos alguno que dice: «¿A quién de vosotros le ha incrementado la fe con él?» Pero a quienes son creyentes ello les incrementa la fe y les hace felices.

  • 9:125

    Y a quienes tienen sus corazones enfermos les añade mal a su mal y mueren sin tener fe.

  • 9:126

    ¿Acaso no ven que son puestos a prueba cada año una o dos veces? Pero ellos ni se arrepienten ni recapacitan.

  • 9:127

    Y, cuando se hace descender un capítulo, se miran unos a otros: “¿Os ha visto alguien? y se dan la vuelta. Dios dará la vuelta a sus corazones porque son una gente que no comprende.

  • 9:128

    Ciertamente, ha venido a vosotros un Mensajero de entre vosotros mismos al que le abruma vuestro sufrimiento, se preocupa por vosotros y con los creyentes es compasivo, misericordioso.

  • 9:129

    Y si (a pesar de todo ello) te vuelven la espalda, di: «Dios es suficiente para mí. No hay más dios que Él. En Él confío y Él es el Señor del Trono inmenso.»

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